lunes, 13 de febrero de 2012

¿Cómo me pongo el chal?

              Llegas a casa por fin después de una eterna mañana de gestiones. Abres el buzón y allí está, entre el montón de cartas que te escribe tu banco, la galería del coleccionista y un panfleto venido del mismisimo infierno de las tentaciones incitandote a comer dos pizzas por el precio de una: Un sobre grande de color crema en papel de lujo... lo que te temías: ¡¡¡Estás de boda!!!  Que revoltijo de emociones en un momento, no sabes si llorar o reir, y no sólo por que se casa tu mejor amiga de la infancia (y ya sólo quedas tú...) sino por todo lo que conlleva ir de boda, en positivo y negativo: por un lado el tremendo gasto que te va a suponer en regalos, vestidos, peluquería, viajes... y por otro la ilusión de vivir un día diferente, celebrar algo que hace feliz a los más cercanos, arreglarte más que otros días y sentirte preciosa.  

               ¿Por qué te cuento todo esto? Es un tema del que hablaré largo y tendido en unos cuantos post que iré colocando aquí aprovechando que comienza la época del BBC (bodas, bautizos y comuniones), y no sé si es de rigor, pero voy a empezar por uno de las últimas cuestiones que nos planteamos cuando vamos a un evento (boda, comunión...) pero que nos trae de cabeza a todas: ¿Cómo me pongo el chal para no parecer hortera? y ¿por qué un chal y no una chaqueta?



                 Bueno, pues no hay nada escrito acerca de tomar esta decisión, pero la lógica nos dice muchas cosas: no puedes poner una chaqueta con un vestido de noche, el conjunto final queda totalmente desacompasado... y esos boleros de raso o de organza.... déjalos para las abuelas!!! a ellas si que las quedan modernitos. Un vestido largo siempre va mejor acompañado de un chall, chalina o cubrehombros que te sirva para esa situación de entrar a la Iglesia o al juzgado convenientemente cubierta, o para cubrir parte de la piel si te ha tocado en la mesa que está justo debajo del aire acondicionado en el banquete (qué infortunio más habitual), y además siempre lo puedes llevar estilosamente en la mano o a un hombro cuando no te hace falta... ¿qué haces con el dichoso bolerito cuando te lo quitas? Busca un chal en un tejido ligero, que acompañe bien a los tonos de tu conjunto sin destacar excesivamente -permitete los estampados sólo si el resto del conjunto es liso y monocolor- y del tamaño adecuado: suficientemente grande para cubrir los hombros y parte de los brazos, pero no tanto como para que oculte el diseño de tu vestido. ¿Hay alguien que se atreva a decirme que Charlene Wittstock está hortera y demodé en esta foto?


                    Una vez elegido el modelo de chal que nos vamos a poner, llega la parte importante: cómo colocarlo para que quede estiloso y no ir incómoda sujetandolo continuamente. Es sencillo, sólo hay que adecuarse a nuestro estilo y al modelo de vestido que llevamos. Por ejemplo, un chal de un tejido con mucha caída -seda, gasa, rasos con un poco de peso- puede quedarnos muy bien simplemente dejándolo caer por encima de los hombros, como en la foto de Charlene. Pero a veces nos gustaría taparnos los hombros y dejar muy despejado el escote, para poder lucir una forma bonita, un detalle de pedrería o un estampado. En ese caso es preferible colocarlo en los hombros y atar los estremos a la espalda, o bien sujetarlos con un broche si no queremos que se vea el nudo. El efecto es muy similar al que lleva Nati Abascal en este conjunto de Dior:

                 Esta forma de sujetar el chal es muy cómoda porque nos permite movernos sin preocuparnos de que se descoloque, y queda muy bonito en escotes amplios con tirante fino o palabra de honor, y tambien con vestidos con escote halter o sujetos detrás del cuello. No lo coloques así nunca si tu vestido tiene un escote barco o mangas voluminosas, con volantes o faroles, porque no te verás nada favorecida.

                     Si eliges un chal en un tejido de muy poco volumen y suficientemente largo tienes la posibilidad de ajustartelo al cuerpo consiguiendo el efecto de cubrir tus hombros y destacar tu cintura, de la siguiente forma:


                Crúzatelo rodeando tu cintura y sujeta los estremos a la espalda. Es una original forma de colocarlo y convierte un vestido sencillo en un modelo original. Si no es de obligado cumplimiento el cubrirse los hombros porque la ceremonia no va a ser en una Iglesia o en un juzgado -ahora están muy de moda los eventos al aire libre- puedes cubrir nada más un hombro, atando los dos extremos en el lateral opuesto a la altura de la cintura, al puro estilo de las bandas de las misses, pero más ancho, para darle un poco más de protagonismo al chal.


                Y aquí vienen un par de ideas un poco más laboriosas para las más avanzadas. Estas requieren un poco de preparación en casa y coger aguja e hilo para dar alguna que otra puntada -tampoco demasiadas- y conseguir que nuestro chal pase a ser el centro de atención:
               Se trata de doblar el chal a la mitad longitudinalmente y dar unas puntadas a unos 30 cms de los extremos para hacer una especie de mangas con cubrehombros. IMPORTANTE: el chal no debe de tener flecos para que el efecto sea bonito, y luego cada una pondrá de su parte según lo manita que seas: el de la foto tiene unas flores elaboradas con el propio chal, pero tambien le puedes colocar unos broches bonitos o algún botón de fantasía que realce el conjunto. Lo dejo en tus manos.


                   La siguiente idea requiere que el chal sea bastante largo y con algo de cuerpo, para que se sujete bien y luzca un cruce bonito, no necesitas más que hacer un agujero y rematarlo a la altura que lo quieras sujetar:


                No puedo acabar sin dejaros alguna imagen de lo que NO hay que ponerse en estos casos. No comento más porque las imágenes hablan por si solas... Espero que en algo os haya ayudado, ya me contareis o preguntareis si necesitais algún consejillo más.... y siempre agradeceré vuestras aportaciones!!!!







No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada